Las Raíces de Nuestra Casa: Historia y Tradición en Piñeira (Ribadeo).
Sus paredes son testigos fieles de la historia: en la plantas baja, la robusta piedra alcanza unos imponentes 80 centímetros de espesor, protegiendo el interior del frío y del paso de los años, y se va afinando con elegancia hasta los 40 centímetros en la zona donde descansa la cubierta tradicional de pizarra. Bajo este tejado, sostenido originariamente por tres vigas maestras de madera con correas y tablones, se refugia la memoria del pasado. Además, respetando la tradición, un pequeño almacén rectangular de piedra —construido con los propios restos de la edificación original— resguarda el viejo horno de leña y el recuerdo de los antiguos días de labor.
Aunque los nombres de sus primeros habitantes se han desvanecido en la bruma del tiempo, la casa guarda el latido de una misma estirpe. De generación en generación, permaneció en manos de la misma familia hasta el año 2020. Aquellas manos trabajadoras vivían en íntima conexión con el entorno: cultivaban la tierra, cuidaban de los animales y completaban su día a día abrazando el mar a través de la pesca, el marisqueo y la recolección de algas.
Hoy, cada rincón de este alojamiento respira ese legado de esfuerzo, amor por la tierra y hospitalidad marinera que os invitamos a descubrir y disfrutar.
